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jueves, 11 de diciembre de 2008

El cristal que nos presta la lluvia en el asfalto negro,
se hace un cielo estrellado de soles de colores en la ciudad mojada.
El cielo es el gris de un techo viejo que se desplaza lento,
y entre nosotros, como al alcance de la mano,
le da una intimidad a la tarde cansada,
que despierta una melancolía entre dulce e inquieta,
y nos hace pensar que el reloj ha abandonado su tic-tac dichoso
y espera con nosotros a que la noche florezca por si sola.
Que florezca sin la ayuda de las sombras que se estiran,
ni la de un violeta de un horizonte tímido
que, tras el gris que mansamente se emborrona,
se esconde en su fulgor amarillento, anaranjado y seco.

La lluvia empapa las paredes, los postes, los peatones,
y envuelve en su humedad su mundo, que es de otro color,
más oscuro, más profundo, más pensativo y sobre todo más íntimo.
La lluvia que une con su contacto cristalino las cosas
que, hasta entonces en la distancia, con ganas y llenas de ternura se miraban,
nos trae una nostalgia dulce y pegajosa que se cuelga del alma
y con su presencia nos trastorna los sentidos tiernamente,
y nos hace pensar, sentir, amar... buscar la intimidad en nuestras vidas
dibujada, simplemente, a lo abstracto en el encanto de unas gotas de agua.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hablas de la poesía, del amor,de la ilusión, e incluso de la lluvia tal y como yo las vivo, no me lo puedo creer...aunque ¿por qué no?
Podría suscribir cada una de tus palabras en todas las entradas en las que hasta ahora me he colado.

Te visitaré sorprendida por encontrar mis pensamientos y sentimientos, y emocionada por poder llegar a ellos vestidos con tanta belleza.

Un placer haber encontrado tu blog.

Sra de Zafón dijo...

La anónima de antes soy yo, Chusa, la Sra de Zafón, que no se como me he vuelto anónima :-) perdón

Un abrazo

Laura M. Cañamero dijo...

Es bello ver como transformas la baja luz de estos dias grises en emociones que despiertan los sentidos. Un saludo.

CuanMarce dijo...

Chusa, Muchas gracias. Yo también disfruto leyendo tu blog. Me encanto "El regalo de Manuel".

Laura, Creo que vivir tantos años fuera de Asturias desperto en mi la consciencia de esa nostalgía, que ya de niño sentía mirando llover y soñando despierto. Gracias

Raúl Castillo Soto dijo...

Nos das un vivo y dinamico retrato de la lluvia, que nos lleva a ese exacto momento de su caida, de los lugares por donde ha pasado, y que a diario transitamos. Gracias por tu invitacion a una nueva perspectiva, de como ver los milagros a nuestro alrededor, a verdaderamente disfrutarlos en esta jornada que llamamos vida. Lo he disfrutado un mundo.

Un abrazo amigo.