


Si contemplamos una simple almendra no somos conscientes de su poder, de su potencial de crear un campo de almendros. Ninguna semilla consulta a las otras para crecer, es una decisión propia y valerosa... Una cerilla puede quemar un bosque, un corazón apasionado puede prender muchos otros.
Extracto de "Maestro, de corazón" escrito por Carlos González Pérez. www.ladanzadelavida12.blogspot.com