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martes, 24 de febrero de 2009

Comunicarse es expresar algo y recibir una respuesta. Todos “hablamos” otros lenguajes más allá de los que verbalmente practiquemos. El lenguaje corporal de los gestos y el lenguaje de las emociones son en verdad poco conocidos. Y no digo con esto que las personas no los usen para comunicarse, pero como analfabetos pueden usarlo sin conocer sus estructuras y sus reglas.

Lenguaje es todo aquello con lo que me expreso y las emociones son expresiones que no solo se captan a simple vista sino que tiñen el idioma hablado o gesticulado con su presencia. Desde niños, hemos aprendido que cuando manifestamos una emoción nuestro entorno reacciona. Hemos aprendido que algunas veces necesitamos manifestar ciertas emociones conflictivas para que nos hagan caso. Y en nuestro deseo de controlar nuestro mundo hemos recurrido a la ira, la tristeza, la ansiedad y hasta a la soledad del aislamiento para provocar una reacción y así manipular a los que nos rodean.

No quiere esto decir que las emociones son siempre el resultado de una intención de manipular, pero es interesante preguntarse a uno mismo que beneficios me aporta manifestar mis emociones.

Las razones pueden ser otra dos desde mi perspectiva.

1- Soltar todo mi conflicto en otro para aliviarme yo
2- Manifestar quien uno es por la necesidad de ser autentico.
jueves, 12 de febrero de 2009

Acuarela por Sally Wilson

El pensamiento científico se ha apoderado del término “pensamiento racional” de tal modo que cualquier otro tipo de pensamiento nos parece irracional. En cierto sentido el pensamiento se ha especializado y llenado de prejuicios y de inflexibilidad.

Existen sin embargo otros estilos de pensamiento. Cada individuo tiene su propia forma peculiar de pensar, Una mezcla individual de especulaciones, fantasías, formas personales de combinar lo objetivo y lo subjetivo. Sin embargo la ciencia ha dominado de tal modo el “mundo” del pensamiento que muchas áreas que antes eran consideradas racionales se han hecho sospechosas. La ciencia se limita a lo que se puede comprobar.

Desafortunadamente de esa forma tiende a crear una visión del mundo que está basada sólo en lo material. Y así tenemos diferentes disciplinas: biología, psicología, economía, física, matemáticas… cada una guardiana con recelo de un grupo de verdades, y cada una mostrando una visión distinta.

No hay una disciplina que combine toda la información, o que aplique las verdades de un campo a otro. Por lo tanto la ciencia con su “marca” de pensamiento racional puede ofrecer pocas sugerencias, hipótesis o ideas comprensibles de lo que la realidad es en verdad. Parece como si cada individuo estuviera aislado de cierta forma, en cosas que le son vitales y que proporcionan la energía para alimentar la maquinaría del cuerpo. La intención, el propósito o el deseo no tienen cabida en este paradigma.
martes, 10 de febrero de 2009

foto de María Correa

La curación (de la humanidad) es un reflejo de nuestra voluntad conjunta. Esto resulta obvio cuando se examina el propósito de la curación. La curación es la manera de superar la separación. La separación se supera mediante la unión. No se puede superar separando. La decisión de unirse tiene que ser inequívoca, o, de lo contrario, la mente misma estaría dividida e incompleta. Tu mente es el medio por el cual determinas tu propia condición, ya que la mente es el mecanismo de decisión. Es el poder mediante el que te separas o te unes, y, consecuentemente, experimentas dolor o alegría. Mi decisión no puede imperar sobre la tuya porque la tuya es tan poderosa como la mía. De no ser así, los Hijos de Dios no gozarían de perfecta igualdad. No hay nada que nuestra voluntad conjunta no pueda lograr, pero la mía sola no puede ayudarte. Tu voluntad, es tan libre como la mía, y ni siquiera Dios Mismo se opondría a ella. Yo no puedo disponer lo que Dios no dispone. Puedo ofrecerte mi fuerza para hacer que la tuya sea invencible, pero no puedo oponerme a tu decisión sin rivalizar con ella y, consecuentemente, sin violar lo que la Voluntad de Dios ha dispuesto para ti
domingo, 1 de febrero de 2009

foto por María Correa

Desbordando paz

Cuando dejemos de luchar con las personas que encontramos en la vida, y nos ocupemos en extender la paz en nuestro entorno. Cuando dejemos de defendernos por todo. Pero más importante aún, por ser requisito indispensable para lo primero - cuando alcancemos la paz con nosotros mismos. Entonces estaremos realmente contribuyendo a la paz del mundo.