Entradas populares

Seguidores

viernes, 2 de enero de 2009


Existe mucha confusión sobre los deseos. Algunos budistas hablan de la necesidad de la abolición de los deseos para alcanzar la felicidad, ya que encuentran en el deseo no cumplido una fuente de insatisfacción. Aunque una anulación de los deseos pudiera traernos la felicidad yo personalmente no lo puedo atestiguar, pues no es algo que hasta el momento haya llevado a cabo; ya por no estar dispuesto a ello, ya por no saber cómo hacerlo. Las personas muy ascetas que practican la anulación de los deseos pueden ser felices, pero han de vivir una vida a la que muy pocos aspiran, ya que no deseamos vivir, o hacer que nuestra familia viva, sin al menos ciertas comodidades, mayormente las que ya nos rodean.

Si el deseo se entiende como una anticipación de algo futuro, efectivamente, el deseo es peligroso. Su peligro se funda en que puede crear unas expectativas que nos conducirán al juicio de las circunstancias. Sin embargo, desear sin apegarse a que lo deseado se materialice no sólo puede ser beneficioso, sino que se puede convertir en una forma natural de desear.

Los deseos pueden ser la manera cognitiva de movilizarnos para llevar a cado nuestras acciones. Los deseos que afloran de las creencias que crecen a la luz, es decir, en el Consciente, nos proporcionan la energía necesaria para motivarnos. Son la semilla consciente de la motivación. Nuestras acciones son motivadas por el deseo, por la emoción o por la voluntad que brota del Origen y cuya voz se asemeja a la voz de la consciencia. Cuando el deseo, la emoción y la voluntad están presentes al unísono, entonces nuestra motivación se incrementa y podemos alcanzar el entusiasmo.

Como mencionaba anteriormente, uno de los peligros que nos presenta el deseo es que crea una expectativa. A tenor de eso puede que me digas que para qué quieres un deseo, si no es para que sea satisfecho. El deseo es la semilla de la motivación para la acción, pero la expectativa puede resultar ser una fuente de infelicidad si no se logra la satisfacción del deseo. Sin embargo, si actuamos de cierta forma porque nuestros deseos nos motivan, con la intención de hacer que algo sea más probable, en vez de actuar para que algo ocurra, nos encontraremos con que el universo nos defrauda en muy pocas ocasiones. Veremos que, efectivamente, tenemos el poder de incrementar la posibilidades de que algo ocurra y que nuestras acciones no son en vano. Das un paso de gigante cuando se da cuenta de un modo pleno del precio que tienes que pagar en felicidad por causa de cada adicción. Pero disfrutarás completamente de los mismos actos y experiencias cuando rebajes la adicción al nivel de una preferencia.

La esperanza en que las cosas ocurran de la manera que creemos que ocurrirán, basada en la fe de que así han de ocurrir, incrementará la posibilidad y nos dará el entusiasmo para seguir actuando de esa manera. Pero aun cuando los resultados que logremos no sean los esperados, siempre nos encontraremos ante una circunstancia que tiene latente el poder de potenciar nuestro crecimiento, nos hará aprender, realizarnos mejor... y marcará el camino para la acción consecuente.

La forma de paliar la inesperada alternativa que nos presenta la vida cuando nuestras expectativas no se convierten en realidad, es la de plantearnos qué puedo hacer yo con estas circunstancias para sacarles partido. Qué fruto puedo obtener de las posibilidades que tengo aquí y ahora. El presente es siempre el punto de partida. No te olvides del adagio “hoy es el principio del resto de tu vida”. Vive cada momento para obtener los frutos que deseas y verás que tu vida será cada vez más lo que quieres que sea. Y que tú serás cada día un poco más quien quieres ser.

Los humanos estamos constantemente incrementando nuestros deseos. Por ejemplo: primero, deseamos un piso; luego que lo tenemos, deseamos una segunda vivienda donde veranear... No importa la meta que nos marquemos; una vez alcanzada estableceremos otra. Aun los que deciden una vida más simple se enfrentan al hecho de elegir cada instante siguiente teniendo que hacer uso de sus deseos.

Intentar cambiar las circunstancias que nos rodean en cierta dirección o mantenerlas inmutables, deriva en una “persecución” constante de los deseos. Este es el otro problema que nos presenta el deseo: en una carrera frenética hacia la meta, nos olvidamos de disfrutar el momento. Aunque no es negativo que tratemos de guiar nuestra vida hacia unas metas y unos deseos, no podemos olvidarnos de la oportunidad que tenemos a nuestro alcance de disfrutar la experiencia del presente. Cómo nos sentimos a nosotros mismos, la alegría que obtenemos al vivir, en última instancia, depende directamente de cómo nuestra mente filtra e interpreta las experiencias cotidianas. Estar felices depende de nuestra armonía interna no del control que podamos ejercer sobre las enormes fuerzas del universo. El ciclista que no se divierte en la carrera y sólo tiene su ojo en la meta no está disfrutando de ser ciclista, ya que serlo es, efectivamente, ir hacia la meta. Alcanzar la meta es fácil: si no te gusta pedalear puedes coger el coche y no pedalear, pero entonces no serás ciclista. Si quieres serlo, disfruta siéndolo.

En un sentido más profundo y un poco más oculto, el deseo nos presenta aún otro problema que hemos de saber resolver. Un deseo se puede convertir en la afirmación de que creemos que algo no es como queremos que sea. Si una mujer dice que desearía ser guapa, está diciendo que está convencida de no serlo. De esta forma el deseo trabaja en oposición a lo deseado al producir indirectamente una aserción de la creencia de que carecemos de lo deseado. Es importante que en un tratado sobre las creencias se toque este tema. Estamos diciendo que las creencias que tenemos crean nuestras circunstancias. Y ahora, contemplando cómo funcionan los deseos, nos damos cuenta de que tienen la posibilidad de crear las circunstancias opuestas a las que buscamos. Los deseos se pueden convertir en una afirmación de la creencia de que necesitamos algo que obviamente no tenemos y deseamos. Hay que ser muy cuidadosos aquí para expresarnos un deseo: no es lo mismo expresar y concentrarnos en sentir la gran falta de lo que deseamos, que desear en el presente con mis actos y decisiones qué dirección tomar; así como tener la certeza de la fe en que el cambio ya ha comenzado a producirse con el deseo mismo.

19 comentarios:

CuanMarce dijo...

Gracias Juan, Tus comentarios siempre son una inspiración y marcan la dirección de mis entradas.

Celadus dijo...

Muy interesante, Cuanmarce, aunque muy denso también. Trataré de resumir.
Efectivamente existe una frecuente confusión sobre la palabra deseo y a menudo se confunde con el apego al resultado de ese deseo. Estoy plenamente de acuerdo en que los deseos en sí no solo no son algo malo sino que son lo que nos impulsa a actuar. El "truco" consiste en no aferrarnos al cumplimiento de ese deseo sino dejar que las cosas sean. Seguir el juego. Si se cumple, estupendo; si no se cumple, habrá que seguir jugando. La diferencia vital está en dejar que nuestra felicidad dependa o no del cumplimiento de un deseo. Para mi el límite está justo ahí.
Sobre nuestra capacidad para modelar la realidad, estoy básicamente de acuerdo con el texto, aunque muchas veces lo que creemos desear no es lo que realmente deseamos (necesitamos) y por eso nos puede decepcionar el resultado. Por ejemplo, si yo deseo un coche mejor, es posible que ese deseo responda a una acrencia más profunda, a nivel afectivo o emocional, que tratamos de suplir con objetos materiales.
Gracias por la entrada, Cuan.

Elvira dijo...

Muy interesante, Cuan.

Según Tony de Mello, en la famosa frase de Buda que dice que la raíz del sufrimiento es el deseo, debería poner apego, puesto que la palabra original se podría traducir por deseo desordenado o ansia, o sea, que Buda se refería a un tipo de deseo, no a todo tipo de deseo.

Y en un libro leí que el Dalai Lama decía más o menos esto (no es cita literal, es un apunte resumido que escribí en mi libreta): "Un deseo puede ser negativo o positivo. Aunque yo desee la adquisición de un bien personal, por ejemplo, si estoy enfermo la salud; si estoy hambriento un poco de arroz, este deseo está pefectamente justificado.
Los que afirman que todo deseo es negativo se equivocan. Suelen conceder demasiada importancia a conceptos como el olvido de uno mismo, el desapego, y esto les lleva a excesos; por ejemplo, a no pensar nunca en sí mismos."

Yo creo que desear algo está bien, siempre y cuando dicho deseo no sea condición indispensable, exigencia para ser feliz; siempre que estés abierto a apreciar lo que te dé la vida, por muy distinto que resulte ser de lo que deseabas: "Si la vida te da limones, haz limonada".

Y acabo con una frase de Goethe:

"Los deseos son los presentimientos de facultades que residen en nosotros, los signos precursores de lo que un día estaremos en condiciones de llevar a cabo."

Espero que me perdonéis el exceso de citas, soy una recopiladora habitual. :)

Sra de Zafón dijo...

Yo sólo digo que tener deseos puede ser el motor de una vida plena, siempre y cuando aceptemos que algunos no podremos realizarlos.


Me ha gustado mucho esta entrada Cuanmarce.

darYrecibir dijo...

¿qué tal desear sólo lo real? aquello que es eterno, inmutable y todoabarcador, tal como el amor, la paz y la felicidad. Si ese es mi deseo, es la forma infalible de conseguirlo, por la simple cuestión de que siempre ha estado aquí, en mi, contigo.

Deseosa dijo...

¿Cómo discernir con certeza el momento en que ha de soltar y dejar de desear algo?

lapsus dijo...

...el momento en que se ha de...

Dilema dijo...

¿Cuándo la manera de apegarse deja de ser una manera ineficaz de conocerse?

lapsus II dijo...

... una manera eficaz de conocerse...

Juan dijo...

Enhorabuena Cuan. Magnífico texto con respeto a un tema tan complicado de manejar como es el deseo.

Es cierto que la distorsión del todo o nada puede llevar a tomar algo como totalmente negativo o totalmente positivo. En el deseo sucede igual.

Pero en los deseos, si no sirven para ponernos las pilas, para crecer, si los tomamos como algo de lo que dependemos en vez de algo que nos facilite ser mejores y más felices, pueden ser ante todo una lacra.

Cuando ponía que prefiero no desear, no intentaba decir algo absoluto. Por supuesto que también tengo deseos.

Pero prefiero ser y siendo, viviendo, disfrutando con lo que tengo, curiosamente se han ido satisfaciendo muchas ilusiones. Se ha ido llenando mi vida de cosas maravillosas sin haber existido el deseo de obtenerlas. La armonía interior, el no querer controlar el universo (incontrolable, por supuesto), pero sí controlar tus emociones, tu equilibrio personal, lleva a obtener frutos, a encontrártelos sin haberlos buscado activamente.

Por poner un ejemplo: si eres una persona vitalista, que te gusta la comunicación con el entorno, intentas controlar en lo posible los prejuicios, etc, te vas a ir encontrando por el camino multitud de amigos. No ha sido un deseo lo que ha conseguido que hagas amigos, es una construcción interior la que lo ha conseguido.

jejejeje, no sé si me he explicado. Constrúyete a tí mismo, intenta buscar tu verdad y verás como no hace falta desear para conseguir.

Un abrazo Cuan, muchas gracias por tu magnífica entrada.

Kaken dijo...

Gracias por la entrada, Cuan, y también a los demás comentaristas.
He tardado en responder porque...me siento simple...
Yo todo esto lo observo desde la mera ilusión, no concibo vivir sin ella.
Eso sí, matizada por la necesaria adecuación a la capacidad personal y la aceptació del fracaso.

Pero la ilusión, el deseo, las metas, como queramos o podamos llamarlo, es el motor de nuestro crecimiento hacia el equlibrio...o lo que otros llaman felicidad.

"Los deseos son los presentimientos de facultades que residen en nosotros, los signos precursores de lo que un día estaremos en condiciones de llevar a cabo."

Esta frase, Elvira, la he sentido durante años¡¡¡ Y ahora al ver plasmado ese sentimiento en palabras....ufff, seguro que tu, recolectora de citas, sabes que se siente y lo bien que sienta.

En términos de Cuan (si me permites y a años luz)siempre he sentido que conocemos nuestros límites de modo inconsciente, y por eso nuestras ilusiones o deseos se adaptan a nuestra capacidad para conseguirlos...porque ya los portamos...

Chusa, cuales no podemos realizar? Me encantaría ver la diferencia.

Juan, creo que te entiendo pero difiero...tus deseos quizás estén más inmersos en lo subcosciente, pero están, vaya que si están. De cualquier modo, lo importante es que tú estés bien, sea cual sea la via (noble, se sobreentiende) que te ha conducido a sentirte bien contigo mismo y con los demás.

Para cuando otra receta, Cuan? ;-)

Bes a todos.

Elvira dijo...

Hola Kaken:

Estoy de acuerdo con lo que dices de los deseos como motor. Y sííí! Es fantástico cuando alguien pone en bellas palabras lo que tú sientes o piensas. Por eso me hice "coleccionista de frases". No creo que eso le quite a uno la capacidad de pensar por sí mismo. A mí me da la sensación de que esas frases me ayudan a pensar, me facilitan parte del camino, y luego sigo como puedo.

Un abrazo.

Poesía Difusa dijo...

Muy interesabtes tus textos, me agrada mucho leerte...

Un abrazo, feliz año 2009.

Tordon dijo...

Interesante entrada, CuanMarce, aunque todo lo que se refiere a términos abstractos es susceptible a interpretaciones subjetivas. Incluso etimológicamente existen discrepancias:"Desiderare" significa "esperar algo de los astros", mientras que "desidium" hace referencia al "placer erótico".
De cualquier forma, tal vez pudiéramos enlazar el vocablo "deseo" con la jerarquización de las necesidades del individuo, remitiéndonos, en tal caso, a la ya famosa y controvertida estructura piramidal de Maslow.
Salu2

Kaken dijo...

Maslow? Madre mía que cateta soy,me voy a google de urgencias¡¡

De paso, os deseo felices y buenos Reyes a todos.
Un bes

CuanMarce dijo...

Hola a todos. Estoy construyendo una maqueta para un proyecto muy importante para mí, una serie de programas de televisión sobre los temas que en este blog toco, y tengo esto un poco desatendido. Antes de continuar respondiendo me gustaría pediros un favor. Estoy buscando una imagen en la qué un solo detalle cambia el significado de lo que representa. Me refiero a algo como una pareja besándose pero ella en su mano a sus espaldas sostiene un puñal. No es esa la imagen que me gustaría usar, es demasiado violenta, pero explica bien lo que quiero decir con el cambio de significado que un detalle introduce. Sí alguien se cruza con una imagen así, y me envía un enlace le estaré muy agradecido.

Celadus. Muchas gracias por tu resumen verdaderamente es más facíl de entender, y efectivamente es un tanto difícil ser consciente de los deseos detrás de los deseos, sin embargo es muy revelador cuando nos atrevemos a admitir ante vuestros propios ojos nuestras verdaderas intenciones.

Sin embargo no creo que el deseo y la necesidad sean lo mismo. Por ejemplo aunque necesito comida mi deseo es no pasar hambre porque en realidad mi intención es vivir sin dolor.

Elvira, Me gusta mucho lo que dices sobre las palabras de Buda, yo también creo que la traducción más adecuada sería apego, no por saber el idioma sino por entenderlo como más exacto. Y me agrada saber que una persona tan sabia como el Dalai Lama piensa así.

Y aunque estoy de acuerdo con Goethe "Los deseos son los presentimientos de facultades que residen en nosotros, los signos precursores de lo que un día estaremos en condiciones de llevar a cabo." Pero a esos deseos que me brotan de tan profundo yo los llamo mi voluntad. Porque defino la voluntad como la fuerza que me lleva a manifestar quien soy. Son mis propias palabras lo sé, Para mirarme por dentro y entenderme necesito a veces hacer diferencias que no están aceptadas por nadie más que yo, pero necesito vocablos y me los invento. ¡Ya veréis cuando os cuente sobre las forma en la que divido la mente!

Chusa, yo creo que todos mis deseos podrían ser realizados si en verdad conociera el contenido de mi mente, porque creo que es mi pensamiento el que crea mi experiencia. Si los conociera todos, o por lo menos todos aquellos que me limitan, dejarían de limitarme, porque a la luz de mi consciencia perderían poder.

DarY Recibir, Efectivamente pienso que qué mejor deseo que la paz, el amor y la felicidad. Y creo, cómo tú, que aunque eso es todo lo qué en verdad deseamos, a menudo se nos olvida porque nos distraen las cosas y las películas que estamos viviendo.

Deseosa, sólo tú te puedes responder eso, y el criterio que recomiendo es qué te vayas mirando, qué no pierdas de vista tus intenciones y tus sensaciones verdaderas. Si deseas algo porque te sientes incompleta sin ello, tu verdadero deseo es sentirte completa, comienza por sentirte completa y tal vez te puedas desapegar de lo que está fuera de ti.

Dilema, La manera de apegarse es, como todas las experiencias que vives, una forma de conocerse. Si eliges aprender, la lección siempre está servida. Pero se puede aprender desde el dolor, rechazando las circunstancias o con aceptación de un presente que ya es como es. Con esa actitud de aprender que tienes, tengo fe en que las cosas se pondrán en su sitio.

Juan estoy de acuerdo en que tenemos que vivir el presente y tratar de disfrutar lo que está ante nosotros. Y comprendo lo que dices, el ser fiel a uno mismo tiene efectos secundarios maravillosos.

Kaken, me parece que cuando usas la palabra ilusión no quieres decir algo que no es real sino algo que te ilusiona y creo que esa es la mejor forma de ir por la vida.

Con lo del fracaso sin embargo no comulgo del todo, porque creo que uso la palabra de otra forma. Para mí el fracaso significa que no sólo me he rendido sino que o salido de la experiencia sin que esta me haya aportado nada, porque me he aferrado tanto a los resultados que no he visto la retroalimentación que me ofrece el universo. Muchas veces lo que se me pide hacer para conseguir mis deseos es algo que no estoy dispuesto a hacer. Si es así me retiro, pero ya el deseo deja de serlo he decidido en su contra porque hay otro que impera, la paz conmigo mismo por ejemplo.

Además encuentro muy interesante cuando dices “siempre he sentido que conocemos nuestros límites de modo inconsciente, y por eso nuestras ilusiones o deseos se adaptan a nuestra capacidad para conseguirlos...porque ya los portamos...” Esto me lo voy a tener que observar, no estoy para nada seguro.

Sobre la próxima receta no sé cuándo saldrá, ando liado con muchas cosas en mi vida. Pero espero que pronto.

Elvira creo que efectivamente los conceptos cuando los entendemos de veras, agilizan el pensamiento.

Alicia a mí también me agrada leerte a ti.

Tordon sé que me meto en un terreno subjetivo y estoy compartiendo de una forma atrevida mis pensamientos, usando palabras que significan para muchos, otras cosas. Pero no me queda más remedio que usar las herramientas que poseo, que no niego son limitadas por ellas mismas y por mi capacidad para usarlas. El tema me interesa porque me interesa lo subjetivo ya que creo que es la fuente de la experiencia misma.
No me apunto a las teorías que igualan las necesidades y los deseos y uso el término más como "Desiderare" que como "desidium" porque esperar algo, no importa de donde venga es más un deseo que el hambre sexual que es más bien apetito. La pirámide de Maslow está muy bien pero creo que lo que aquí trato es otra cosa. No tanto la jerarquía de las necesidades a los deseos sino que hacer con los deseos mismo y que efecto tienen en mi experiencia.

Espero que los reyes os traigan todo lo necesario para que vuestros deseos se cumplan si son para vuestro beneficio.

Elvira dijo...

"Muchas veces lo que se me pide hacer para conseguir mis deseos es algo que no estoy dispuesto a hacer. Si es así me retiro, pero ya el deseo deja de serlo he decidido en su contra porque hay otro que impera, la paz conmigo mismo por ejemplo."

Muy bien dicho y hecho, Cuan.

Laura M. Cañamero dijo...

Pero que seriamos sin fantasias? Que alimentaria nuestras vidas?
Es un placer tenerte por aqui de nuevo. Leo tu blog a menudo pero pocas veces falta algo por añadir a tus palabras. Qué tal una entrada más abierta para abrir debate Cuanmarce? Más breve?
Solo sugerencia. Un saludo y felicidad!

Pele Ón dijo...

Gracias, compa, por el trabajo de desmenuzamiento y exposición, muy agradable e instructivo. Temas nunca resueltos. Mejor dicho. Tenemos que resolver una y otra vez, están enraizados en nuestro software.
A veces tenemos que aferrarnos desesperadamente a algo, antes de reconocer que ese algo debe de gozar de vida propia. Querer algo puede hacerse con el deseo y posesión o simplemente con la impregnación del amor como única túnica.
Trataré de buscar la imagen que nos solicitas. En todo caso, las que se rescatan de internet suelen tener muy mala resolución, insuficientes para una presentación profesional, otra cosa es que, una vez conseguida la idea, luego la reedites. Vendría bien algo más de orientación al respecto, si no temes levantar la liebre a la competencia.
Un abrazo.