
Comunicarse es expresar algo y recibir una respuesta. Todos “hablamos” otros lenguajes más allá de los que verbalmente practiquemos. El lenguaje corporal de los gestos y el lenguaje de las emociones son en verdad poco conocidos. Y no digo con esto que las personas no los usen para comunicarse, pero como analfabetos pueden usarlo sin conocer sus estructuras y sus reglas.
Lenguaje es todo aquello con lo que me expreso y las emociones son expresiones que no solo se captan a simple vista sino que tiñen el idioma hablado o gesticulado con su presencia. Desde niños, hemos aprendido que cuando manifestamos una emoción nuestro entorno reacciona. Hemos aprendido que algunas veces necesitamos manifestar ciertas emociones conflictivas para que nos hagan caso. Y en nuestro deseo de controlar nuestro mundo hemos recurrido a la ira, la tristeza, la ansiedad y hasta a la soledad del aislamiento para provocar una reacción y así manipular a los que nos rodean.
No quiere esto decir que las emociones son siempre el resultado de una intención de manipular, pero es interesante preguntarse a uno mismo que beneficios me aporta manifestar mis emociones.
Las razones pueden ser otra dos desde mi perspectiva.
1- Soltar todo mi conflicto en otro para aliviarme yo
2- Manifestar quien uno es por la necesidad de ser autentico.