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sábado, 1 de agosto de 2009


Foto de: desdepalma.blogspot.com



Los deseos son como el arco iris cuando llegas a alcanzarlo surge otro. Ahora deseas lo siguiente y de la misma forma el principio del arco se desplaza. Detente, no tengas prisa, saborea el deseo cumplido, celébralo. Si te pierdes la celebración le estas restando alegría a tu vida. Después alimenta tu fe en tu capacidad de alcanzar tus deseos.

Los deseos y las ganas no son lo mismo. Cuando elevamos las ganas a la prioridad de los deseos, y solo nos dejamos llevar por ellas, abandonamos nuestro crecimiento. Con esto no quiero decir que nunca satisfagamos nuestras ganas, sino que conviene alcanzar un equilibrio y escoger en cada presente, con plena consciencia, cuando nos encontramos a nosotros mismos abandonados a nuestras ganas exclusivamente.

Cuando volvemos la atención hacia nuestros deseos y les ponemos ese foco de nuestro pensamiento, podemos entusiasmarnos visualizando el deseo ya cumplido, la celebración y el incremento de nuestra fe.

2 comentarios:

Amalia dijo...

Hola, que razón tienes en lo que dices, la verdad es que últimamente me guío demasiado por mis ganas y debo de volver a fijarme en mis deseos y ver como los voy a cumplir.
Muy bueno el razonamiento.
Saludos.

Sergio dijo...

Si, los impulsos tienen el color que nuestra consciencia o lucidez quiera darles.Realmente somos mas poderosos de lo que la vasta mayoria cree.Una vasta mayoria que muy sutilmente empieza despertar de este sueño, empezamos a ser CONSCIENTES.