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domingo, 2 de agosto de 2009
Uno sufre cuando quiere controlar lo que otros hacen. Cuando te rindes a que hagan lo que quieran te liberas de ese sufrimiento. Lo que realmente importa es lo que haces tú, no lo que otros hagan; quién eres tú, no quién es el otro. Cuando les das permiso a ser quiénes ellos quieran, te das permiso a ti mismo a ser quien eres.
sábado, 1 de agosto de 2009


Foto de: desdepalma.blogspot.com



Los deseos son como el arco iris cuando llegas a alcanzarlo surge otro. Ahora deseas lo siguiente y de la misma forma el principio del arco se desplaza. Detente, no tengas prisa, saborea el deseo cumplido, celébralo. Si te pierdes la celebración le estas restando alegría a tu vida. Después alimenta tu fe en tu capacidad de alcanzar tus deseos.

Los deseos y las ganas no son lo mismo. Cuando elevamos las ganas a la prioridad de los deseos, y solo nos dejamos llevar por ellas, abandonamos nuestro crecimiento. Con esto no quiero decir que nunca satisfagamos nuestras ganas, sino que conviene alcanzar un equilibrio y escoger en cada presente, con plena consciencia, cuando nos encontramos a nosotros mismos abandonados a nuestras ganas exclusivamente.

Cuando volvemos la atención hacia nuestros deseos y les ponemos ese foco de nuestro pensamiento, podemos entusiasmarnos visualizando el deseo ya cumplido, la celebración y el incremento de nuestra fe.