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lunes, 20 de octubre de 2008
En manos del destino yo decidí, un buen día, dejar a cargo todo lo que ocurra en mi vida. Desde entonces trato de no forzar ninguna circunstancia. Expreso mis deseos para que el mundo sepa donde estoy y dejo que las cosas se vayan desarrollando solas, con su soltura propia y sin mi forcejeo, de acuerdo a un plan total. No lucho, ni defiendo. Ni me opongo, ni fuerzo. Si no es fácil deduzco que ese no es mi camino, y suelto sin dolor y sin apego.

En manos del destino yo decidí un buen día rendirme a un plan total y desde entonces juego con ilusión de niño a vivir esta vida que agradezco, profundamente, por toda su alegría, su magia y su bondad. Me siento liberado y protegido, viviendo esta experiencia deliciosa. Busco cosas por las que estar agradecido, y las encuentro a menudo y me llenan de entusiasmo y pasión, y así voy por el mundo en sintonía, sin guerras ni penuria que me amarguen la vida.

En manos del destino... yo le cuento a los vientos mis deseos y escojo en cada instante, entre lo que el mundo ofrece, de acuerdo a lo que quiero de verdad. Y lo que, en última instancia, siempre escojo, porque siempre lo ofrece y yo siempre lo quiero, es mi paz.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ojalá pudieras compartir tu paz con quienes a veces no la alcanzan...

marla6005@gmail.com dijo...

La Paz, esa paz q muchas personas nos hacen perder, eso es lo que tú tienes, y lo que tú disfrutas...y lo que no estás dispuesto a dejar ir. Amores van, amores vienen, pero tu paz
Es la que siempre está, porque tú así lo quieres.

Andever dijo...

Muchas gracias Marla por tu comentario. Hay unos versos, creo que de Cervantes que dicen:

El amor es infinito
si se funda en ser honesto
y aquel que se acaba presto
no es amor, sino apetito.

En mi opinión el amor no va a ningún sitio, algunas veces se puede expresar, y en otras son menos adecuadas las manifestaciones externas. Lo importante es que dichas manifestaciones no se conviertan en obligatorias o necesarias.