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viernes, 26 de septiembre de 2008


Cierto que huí de los fastos
y los oropeles,
y que jamás puse en venta
ninguna quimera.
Siempre evité ser un súbdito
de los laureles porque vivir
era un vértigo y no una carrera...
Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ...
dímelo ...
me va la vida en ello.
Cierto que no prescindí
de ningún laberinto
que amenazara
con un callejón sin salida.
Ante otro "más de lo mismo"
creí en lo distinto
porque vivir
era búsqueda y no una guarida...
Pero, quiero que me digas, amor ...
Cierto que cuando aprendí
que la vida iba en serio,
quise quemarla de prisa
jugando con fuego.
Y me abrasé defendiendo
mi propio criterio
porque vivir
era más que unas reglas en juego...
Pero, quiero que me digas, amor...
Dentro de todos nosotros existe la necesidad de agradar a otros. En algunos es mas marcada obviamente que en otros. Esta necesidad puede provenir de dos fuentes totalmente diferentes. La primera fuente es el impulso que genera dentro de nosotros el amor. El dar agrado a otros cuando este deseo nace del amor es un placer extraordinario. Nos llena el corazón y nos trae paz.

El segundo motivo por el cual buscamos ser amables y agradables a otros, no es tan caritativo con nuestra paz, y la razón es que nace en realidad de uno o mas juicios de los cuales nos hemos encontrado culpables. Cuando buscamos reconocimiento y aceptación con nuestro comportamiento amable, lo buscamos porque no lo hemos encontrado aun. Y no lo hemos encontrado porque al buscarlo dentro de nosotros no lo hemos hallado.

Cómo podríamos hallarlo si nos hemos considerado insuficientes, antipáticos, poco cultos, poco inteligentes, egoístas, feos, menos que perfectos, vagos… Para poder liberarse de la culpa de ser todas estas cosas, tenemos que dejar de pensar que somos menos de lo que podemos ser.
El observador no hace ningún juicio, sólo observa. Ve cómo pasa la vida para ese hombre que vive, sueña y muere, allá en la materia. El observador se siente conectado con este hombre. Si el hombre no estuviese tan preocupado con su supervivencia, se daría perfectamente cuenta de que él no es el cuerpo en el que habita, ni la parte de su mente que hace juicios y raciocinios. Su entidad radica en el observador que observa su vida pasar y es testigo de todos sus instantes. El observador no lo juzga, sólo lo observa pero de vez en cuando participa. Pero sólo cuando se le pregunta, se le pide ayuda, se le escucha.

No es fácil escuchar al observador. Su comunicación no le llega al hombre por el oído solamente. Su comunicación se presenta constantemente alrededor del hombre, en las imágenes, los sonidos, las sensaciones, las emociones, los deseos y las circunstancias todas. El observador lo observa todo y lo sabe todo.

El observador le da al hombre todo lo que este le pide. Pero tiene que saber pedirlo. El observador hace que el hombre vea las cosas como el hombre cree que son. Si el hombre cree que la vida es maravillosa, el observador observa que lo es. Si el hombre cree que es un valle de lágrimas, el observador también observa que lo es. Sin juzgar, sin influenciar, sin opinar, solo confirmando las creencias del hombre.
• La lógica es un instrumento social que se esfuerza en entender el pensamiento colectivo.

• Se tiene que impulsar más allá de su percepción normal para que se cuestioné la realidad. Es decir esas creencias que nos presentan con un mundo en conflicto.

• La razón, como las estadísticas, se puede usar para llegar a cualquier conclusión. Esto se hace tomando en consideración dentro de un sistema de razonamiento solamente la evidencia que está de acuerdo con las creencias que tenemos. El resto de la información la desechamos consciente o inconscientemente como inconsecuente.

• Las expectativas del intelecto hacen que se pongan en movimiento mecanismos al nivel de la materia expresando así dichas expectativas de la mente en su experiencia del mundo.
• La mente construye continuamente mapas en su necesidad de controlar, entender y actuar eficazmente. Pero los mapas no son el territorio.

Totalmente de acuerdo en esto. Y me gustaría ampliar un poco más. Cuando miro lo que hay a mi alrededor lo que veo es un modelo que me he formado usando ese mapa. La realidad es muchísimo más amplia que mi percepción de ella. En otras palabras, lo que veo tampoco es como el mapa una proyección de lo que pienso.

• El lugar, el hecho, lo existente, en lo que se puede actuar directamente y sin cortapisas, es la propia mente; sobre uno mismo, es la manera más habitual de expresarlo.


Totalmente de acuerdo de nuevo.

• Además, actuando sobre el sí mismo, se cambia la PERCEPCIÓN de lo que nos ocurre, de lo qué y de quién nos rodea.
Esto no supone en modo alguno que lo que nos rodea cambie.


Supongamos que lo que nos rodea no cambia, que ahora solo estás enfocando una parte distinta de la realidad total, esto tiene un efecto en ti, en tu mapa y en tus modelos aunque la realidad total siga siendo la misma, siga siendo infinita y en ella si buscas puedes encontrar los componentes de antes.

La percepción y la realidad están tan íntimamente ligadas que la gente no se da cuenta y las confunde. Y es porque la percepción se siente tan real que lo es, aunque sólo un trocito de la realidad total.

Pero eso de que no cambia me cuesta creerlo, claro está que es fácil ver que los objetos siguen en su lugar. Pero los pensamientos y las emociones también existen y en el momento en que cambias tus emociones, eso tiene una repercusión en las emociones de las personas de tu entorno. No quiero decir que si te sientes contenta los que están a tu alrededor van a estarlo, tal vez lo ven como una amenaza, sobre todo si no son amigos. Pero aunque tu cambio de ánimo provoca un cambio en los demás, ellos escogen cómo sentirse.

• Es una creencia de tipo mágico pensar que si cambio mi pensamiento hacia algo o hacia alguien, esto o éste cambiarán. Claro que cada uno es libre de creer en lo que quiera.

Cuando cambio mi pensamiento, se produce un cambio en mi forma de actuar. Comienzo a considerar otras posibilidades y comienzo a mirar hacia un horizonte, distinto tal vez, para mi vida.

Las personas a tu alrededor son entidades como tú con poder de decisión. Si quieres cambiar sus actos con el pensamiento tendrán que aceptar tus pensamientos. Son libres y a ellos le corresponde esa decisión. Todos ellos tienen una propuesta para ti de cómo tener una relación contigo. Puedes aceptar la propuesta, rechazarla, modificarla o negociar otra. Cuando comienzas a pensar de otro modo, todo esto se hace obvio. Entonces aceptas las propuesta que te resultan interesantes y rechazas las demás, no por rechazarlas sino porque estás limitado por el tiempo y el espacio. Al hacer esto, tu vida cambia. Pero no es sólo un pensamiento el que hay que modificar para que esto ocurra, son más bien estructuras de creencias que operan en automático en tu mente.

Y sí, cada uno es libre de creerse lo que quiera y eso que se crea no sólo será una colección de creencias que se tienen como un libro de sellos. No, no será solo eso, porque esas creencias van a tener un efecto en los mapas que transitas y los modelos que haces de la realidad. Y hay creencias que producen modelos de las circunstancias difíciles de vivir.

• ¿Existen sólo fenómenos? ¿No existen noúmenos? ¿existen otras personas libres y con voluntad o son sólo parte de un decorado?


Preguntas muy interesantes.

Creo que los fenómenos son solo una manifestación de los noúmenos, donde la esencia en sí está cubierta de materia, que produce una experiencia sensorial de lo que en verdad es.

Las personas son libres como tú, y con ellas creas realidades en colaboración. Lo que creas no siempre es algo en lo que ambos estéis conscientemente de acuerdo, pero creo que en ese acoplarse y tramitar en ti la presencia de otro estás creando la circunstancias al unísono.

• Si se me estropea el coche, simplemente eso pasó. Yo puedo pensar que la vida me quiere decir algo o nada más centrarme en el presente y decidir qué hago.


Es verdad que podemos ir pensando que las cosas pasan sin estar unas conectadas a las otras. Sin embargo si piensas que el universo está todo interrelacionado, seguro que encontrarás una lección en todo lo que te pasa. Creo que todos miramos el mundo como una sucesión de causa y efecto, pero creo que le quitamos importancia al pensamiento y la emoción como semilla de las intenciones y los actos.

• En la raíz de todo pensamiento distorsionado se encuentra la suposición de que los hechos ocurren por o para mí.

Esto es una frase muy fuerte. No porque todas los pensamientos distorsionados tengan su raíz en esta suposición, quiere eso decir que todos los pensamientos basados en esta suposición sean pensamientos distorsionados. Es como si dijeramos, que como todas las luchas religiosas tienen su raíz en la religión, todo lo asociado con la religión produce luchas religiosas, ¡no!. Creo que estás haciendo trampa. Además, no no es cierto que todo pensamiento distorsionado tenga esa raíz. Yo puedo pensar que una mujer es una bruja cuando no lo es, y es un pensamiento distorsionado, que no tiene esa raíz, porque lo pienso a razón de que la vi hacer algo raro, y eso no tiene nada que ver con la suposición de que los hechos ocurren por o para mí. Sin embargo, puedo pensar que todo tiene una relación conmigo y buscar un entendimiento sobre la influencia que ejerzo sobre mi entorno, y encontrar muchas verdades sobre las causas que guían los efectos. Todo lo que sea mirar más de cerca el resultado de mi presencia en el mundo creo que es positivo.

• Este pensamiento, esta creencia si lo prefieres, es la mía: Los hechos no suceden por o para mí. Simplemente suceden.

Esta creencia que dices tener, puede resultar muy útil para desentenderse de la responsabilidad de las circunstancias, y siento que sería para mí como meter la cabeza en la arena, y pienso que invita a una actitud de victimismo. Tal vez esté muy equivocado pero creo que sentir y creer que tienes poder es más saludable. Pero como ya dijiste antes, cada cual puede creer lo que quiera.

Gracias por comentar.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Como dice Edward de Bono en su libro Lateral Thinking - “La mente funciona creando patrones de sus alrededores. Una vez que los patrones son formados, es posible entonces reconocerlos, reaccionar ante ellos, usarlos. Mientras más es usado un patrón más firmemente se establece.”

Las creencias son patrones por así decirlo de las circunstancias. Interpretamos ciertas observaciones que hacemos y llegamos a una conclusión.

Esa interpretación no es otra cosa que un reconocimiento de unos patrones o creencias. Que cada vez que los reconocemos se van afirmando a sí mismos y enraizando. La parte lógica de la mente organiza la información en patrones reconocibles para poder trabajar con ellos y es así como entiende la realidad. Ese entendimiento sin embargo siembre estará vinculado y producido por los patrones anteriormente establecidos.
La experiencia es el producto de la mente, del espíritu. Pensamientos y emociones conscientes y pensamientos y emociones inconscientes forman la realidad que tú conoces. Tú no éstas a merced de una realidad, que existe como una parte separada de ti.

Estás conectado tan íntimamente con las circunstancias físicas que componen la experiencia de tu vida que a menudo no puedes distinguir entre lo que parece un suceso material y los pensamientos, expectativas y deseos que dieron el nacimiento a los sucesos.

Tus pensamientos más íntimos, si son altamente negativos, te están encarcelado entre barrotes que te separan de una vida más feliz. Mientras miremos a través de los barrotes, sin verlos, no podemos darnos cuenta de que son impedimentos. Estos obstáculos son los que tú has implantado con tus pensamientos negativos. Son tuyos y tienen una razón para existir. Porque los pensamientos son tuyos, eres tú quien ha de reconocerlos y descubrir las razones de su existencia.
Los sentimientos son las corrientes vitales que le dan fuerza a nuestros pensamientos y a nuestras acciones. Tenemos que ser capaces de comenzar el proceso de comprensión de los efectos que las emociones ejercen sobre nosotros mismos, sobre nuestro medio, y sobre las personas que nos rodean.

También es preciso comprender los efectos que las emociones de otras personas tienen sobre ellos mismos, sobre su medio ambiente y sobre las personas que los rodean incluidos nosotros. Porque sin tener un conocimiento de las emociones, somos incapaces de asociar los efectos como la ira, la tristeza, la pena y la alegría con las causas que los provocan.
Es muy importante para mi decir que no estoy sugiriendo que nosotros tratemos de controlar completamente el fluir de las circunstancias con la modificación de las creencias.

Cuando algo no me gusta no pienso solamente en que creencia tengo que cambiar para modificar mis circunstancias. Lo que primero pienso es cómo estoy haciendo yo que esto pase en mi vida. Trato de comprender la razón por la cual estoy produciendo las circunstancias, ¿qué me están aportando?

Existe una sabiduría en los niveles más profundos de la mente y es esa misma sabiduría la que está usando las circunstancias que, yo de algún modo elegí, para descubrirme el contenido de mi mente y así liberarla de sus culpas y miedos.
jueves, 18 de septiembre de 2008
Los miedos aparecen galopando. Nos sentimos inquietos y desnudos. Los juicios afloran insolentes, y buscamos refugio. Ahora se requiere ser valiente. Ahora que se desmontan los carteles que proyectaban imágenes posibles, toca escoger quien somos con cada decisión, en cada instante, y decidir en firme por ser lo que aspiramos.

Los miedos asoman su cabeza e intentan instalarse entre nosotros. Nos toca estar atentos y al verlos acercándose, nos toca traerlos al consciente. Expresarlos es sin duda exponerlos a la luz de la consciencia. Y luego, ya conocidos estos miedos. Nos toca estar consciente de todas sus visitas y decidir actuar en contra de ellos. Afirmando así con nuestros actos nuestra falta de fe en su propuesta ingrata.

Y así vamos haciendo, y así va creciendo la creencia en que somos capaces de hacerlo. Nos desharemos de nuestras creencias limitantes. Seremos la expresión de lo que queremos ser. Construiremos un futuro que vamos decidiendo con cada decisión y como estas son cada vez más conscientes, nuestro futuro será el que conscientemente escojamos.

No es preciso luchar, no es preciso que seamos vigilantes constantes de repente. Se trata de establecer unos hábitos distintos. De remplazar las formas que no nos funcionaron y de poco a poco, y sin ningún esfuerzo, ir exponiendo los miedos, irlos identificando y después ir decidiendo de una forma consciente, haciendo afirmaciones no solo con palabras sino con nuestros actos.

El camino de regreso a casa empieza aquí y ahora, desde donde estamos ya se ve la silueta de la felicidad dibujada de una forma posible, es nuestra decisión, nos toca escoger que camino tomar, yo quiero seguir en la brecha.

¿Te apuntas?
De espectador,
ambulante voy por mi propio drama,
aprendiendo lecciones
mientras me observo.

Las emociones que surgen
como montañas, como saetas.
Los juicios que me enmarañan
que son mis propios juicios
en boca de ella.

La forma en que me defiendo
de aquello que no me ataca.

La falta que siento
de aliento
en mi pecho.
Y entonces me pierdo
y por unos instantes
no observo.

Y el drama se llena de miedo.
¿qué miedo?
Mi miedo.
Tu miedo
que poquito a poco es el mismo miedo.
El miedo es el pecado.
En Dios no existe el miedo,
Mi fe me quita el miedo
Mi Dios no me abandona

Su amor llena mi cuerpo
Y desborda mi mente
Camina de mi lado
Mi guía, mi maestro
El que todo lo puede
No tiene a que temer

No importa lo que pase
Mi dios me da refugio,
El miedo es el pecado,
La fe no admite el miedo

El cielo esta esperando
Que deshaga mi miedo.
Para entrar en el cielo
Se necesita FE
El pecado
no existe a mi lado.

No hay nada que entender.
todo es obvio.
Nada que perdonar.

El proceso es el mismo
desde otro lugar.
Yo te miro
Y admiro tu forma de actuar.

He visto en ti lo mismo
que he visto en mi,
compañera del alma,
pero la semilla del miedo
y la fe en el pecado
te quitan la calma.
It seems to me that now the time is near,
and in some solitude
I try to reach my peace with that.
Nothing to say
and no desire to be clear.

Enclose within myself,
surrounded by the walls
I build around me,
to keep me save
from all that comes across my mind
and sets a fire in my soul
that has no other reason in this life
but to be whole.

Enclosed within myself I go
creating an adventure
to sued my taste for happiness,
but soon I have to look
for that which is within,
for I can´t find due rest
with conflict thoughts
imprisoned in my soul.

And so I must return to you,
to the memory of you
and those decisions that feed my fears,
and there I must find
the saving grace
that I also have within.

The errors of my past
must now become
the teachers of today.
En última instancia cuando nos estamos engañando a nosotros mismos es un síntoma de falta de amor. ¿Por qué si no lo haríamos?. Me engaño para tapar que mi comportamiento me está haciendo daño. De eso se tratan las excusas. Cada excusa que te des ha de ser la pista de que sufres por falta de amor a ti mismo, de que no te estás amando.
A la velocidad de la luz el tiempo no existe. Parte del Todo viaja a la velocidad de la luz; por ejemplo, la luz misma. Cuando el tiempo no existe algo sencillamente es incambiable, pues el cambio origina un antes y un después. Tú eres incambiable e inalterablemente un trozo de consciencia que entra en el ámbito de lo relativo, donde el tiempo existe, para conocerse a sí misma. El tiempo es sólo una herramienta para contener la experiencia; y aunque tú uses la experiencia para identificarte a ti mismo, eres mucho más que la experiencia: eres una Entidad pensante que con el pensamiento crea.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
1. Existe una sola prueba -tan infalible como Dios- con la que puedes reconocer si lo que has aprendido es verdad.
2. Si en realidad no tienes miedo de nada, y todos aquellos con los que estás, o todos aquellos que simplemente piensen en ti comparten tu perfecta paz, entonces puedes estar seguro de que has aprendido la lección de Dios, y no la tuya.
3. A menos que sea así, es que todavía quedan lecciones tenebrosas en tu mente que te hieren y te limitan, y que hieren y limitan a todos los que te rodean.
4. La ausencia de una paz perfecta sólo significa una cosa: crees que no quieres para el Hijo de Dios lo que su Padre dispuso para él.
5. Toda lección tenebrosa enseña esto en una u otra forma.
6. Y cada lección de luz con la que el Espíritu Santo reemplazará las lecciones tenebrosas que tú no aceptes, te enseñará que tu voluntad dispone lo mismo que la del Padre y la del Hijo.
Entonces era el caos,
la sombra en desmesura. Apenas el vacío
al borde de la nada. Sopor de los abismos.

¡Soledad! ¡Soledad!

Y tú en el umbral empujaste las sombras,
milenios de silencio, baldías soledades.

Anulaste la nada.

Buscaron las galaxias posibles horizontes
y hallaron los planetas sus órbitas precisas.

Después comenzó el amor
y surgió el alfabeto, el ángel de la música
la flauta de los vientos.

El beso inventó unos labios
y fue posible la miel en los panales,
los ritos de la zafra, las uvas moscateles.

El deseo se hizo carne
y el fuego ardió en asombro ritual sobre la tierra,
fecundó los volcanes, habitó cada estrella.

Y, ya a merced del gozo,
desplegado oleaje de piel salobre y húmeda,
inventaste los mares, sus crestas, sus abismos,
y juntos navegamos el altamar del éxtasis.

Todo lo fue creando el germen de tu aliento,
todo eso, fue posible a partir de tu tacto.
Después dijiste: olvídame,
Y creaste tus mitos y leyendas.
Nos sabíamos convidados a la fiesta
de la dicha perfecta.
La fiesta es legado de los dioses
para los seres puros.

Lo sabíamos
desde el prodigio inicial de las miradas,
desde el asombro de todas las palabras,
desde la mañana anterior a los recuerdos
y su parvo acontecer de la nostalgia,
desde el prestigio inviolable de los sueños
y su densa espiral de irrealidades.

El alma virginal
tallada en cristal vivo,
el cuerpo ennoblecido de erótico linaje
llegamos a la fiesta de la dicha perfecta.
pero nos fue vedada,
no se admitían máscaras.
Era un café y estábamos charlando.
Un extraño café de gigantescas sillas
con unos veladores diminutos.
A nuestro alrededor rostros borrosos
o, más exactamente, unos hombres sin rostro;
y así no me extrañó todo el silencio
de aquel local de espejos infinitos.
No puedo recordar de qué charlaba,
pero sí mi alegría y la viveza,
sin duda exagerada, de mis gestos.
Él me dejaba hablar, indiferente
a toda la pasión que había en mis palabras.
De repente me dijo con voz bronca:
¿Y tú que harás ahora que estás muerto?
Al principio no supe comprenderle,
tan estúpido aquello, tan falto de sentido,
y volví la cabeza. En los espejos
quise mirar mi rostro, pero era el de mi padre
el que veía en ellos. ¿Al fin te has dado cuenta?
¿De qué?, le pregunté. De que eres un sueño,
hijo mío.

De "Espejos" 1986 - 1991
Pre-Textos, 1991 Valencia-España
En el recuerdo estás tal como estabas.
Mi conciencia ya era esta conciencia,
pero yo estaba triste, siempre triste,
porque aún mi presencia no era la semejante
de esta final conciencia

Entre aquellos geranios, bajo aquel limón,
junto a aquel pozo, con aquella niña,
tu luz estaba allí, dios deseante;
tú estabas a mi lado,
dios deseado,
pero no habías entrado todavía en mí.

El sol, el azul, el oro eran,
como la luna y las estrellas,
tu chispear y tu coloración completa,
pero yo no podía cogerte con tu esencia,
la esencia se me iba
(como la mariposa de la forma)
porque la forma estaba en mí
y al correr tras lo otro la dejaba;
tanto, tan fiel que la llevaba,
que no me parecía lo que era.

Y hoy, así, sin yo saber por qué,
la tengo entera, entera.
No sé qué día fue ni con qué luz
vino a un jardín, tal vez, casa, mar, monte,
y vi que era mi nombre sin mi nombre,
sin mi sombra, mi nombre,
el nombre que yo tuve antes de ser
oculto en este ser que me cansaba,
porque no era este ser que hoy he fijado
(que pude no fijar)
para todo el futuro iluminado
iluminante,
dios deseado y deseante.
domingo, 7 de septiembre de 2008
Estoy interesado en mí como proyecto,
no importa en qué forma se presente.

Y sé que me perdono por lo que cada día,
en mi intimidad pueda mirar sin ver.
Por cada momento de inconsciencia me perdono.
Y siento que mi corazón, hermoso y lleno de alegría
me perdona y juntos caminamos mi corazón y yo en santa comunión.

Aquí no pasa el tiempo,
en este amor eterno que siempre me renueva.
Y vengo aquí contento a buscarme a menudo,
y aquí siempre me encuentro.
Y surge la ternura que no expresan las manos ni la boca,
y brota de muy dentro.

Tranquilo,
sosegado,
completamente lleno,
más que lleno inundado.

Ya brota de mis poros,
de mi aliento.
¡Qué fluya!
¡Qué nunca se detenga!
¡Qué salpique!
Si es preciso que arda en piel alguna, que así sea.
¡Qué arda!
Qué sane lo que toque con conflicto o sin él,
y que se vaya contagiando por doquier.

¡Qué se disipe el juez!
Espero.
Tranquilamente espero.
Espero sin esperar apenas,
sin construir cadenas,
internamente espero.

Pero no espero,
que voy haciendo
en un sin esperar
las cosas que siento que he de hacer,
para ser
este que soy
hoy.

Y vuelvo a comenzar.
No es un azar,
es lo que hago,
lo que hace,
que la aventura que yo escojo
se produzca.
Y lo que pienso es lo que hago
cuando lo elijo hacer.

De una forma consciente voy produciendo
un consciente presente.

Me miro, me veo como estoy,
no como soy
porque este ser cambiante
va cada instante
creando un nuevo ser.

La calma
se ha posado en mi alma
pero en mi pecho
aún siento lo que toca,
y veo porque toca
vivir esta aventura.
Mi buen amor,
el que me das,
el que te doy,
el que compartes,
es un amor que brota por sí mismo,
de sí mismo.

Es tan real como este sentimiento de estar vivo.
Se siente como pueden sentirse latidos en el pecho.
Está ahí.
No es posible negar su existencia,
y es fácil ver que no se trata
de algo que quiero para mí,
de algo que quiero recibir.
Al deleite se llega al entregarlo,
al rendirlo ante esa entidad que formas tú.

Pero soy yo ese amor que me llena.
Soy yo mismo,
esa sensación de que te hablo es mi vida,
es mi persona,
es todo uno.
Y así me entrego todo a ti,
deseoso de poder vivir en ti,
y ser yo mismo el que te vivo
mientras tú me vives.

En esta unión divina que compartes
estamos junto a Dios,
y es su presencia
(porque Él es amor
y amor somos nosotros)
lo que nos tiene enamorados,
felices, e inocentes.
I never really thought,
we’d ever meet again.
But fate deals out the hands:
we must take what it has chosen.
Locked in a hour glass
you appeared, time was frozen.
No, I could never forget.

I look upon your face,
I can’t believe my eyes.
Passing time it's often cruel,
it fades youth like a flower.
But you have never changed,
where the years but an hour?
No, I could never forget, never forget.

Married, me? Heavens no,
I’m still single, but happy.
To be free, unattached
and between you and me,
better that than ill matched,
though at times I feel lonely.
But enough about me,
let’s drink to you and life.
How've you been all these years?
Are you happy and well?
No? I guess I could tell
that your marriage has ended,
to your parents’ regrets,
That’s not what they intended.
No, I could never forget.

Who could have ever known,
without a single word,
that we’d come face to face?
There’d not been any reason.
I thought all things must die,
as a time or a season.
No, I could never forget.

I don’t know what to say,
it’s like some crazy dream,
the way the past returns,
all my memories unbroken.
Yes, I remember too
every word that was spoken.
No, I could never forget,
never forget.

Youth,
a foolish age,
we thought love was our treasure.
But your father said no,
you would marry someone
with position and name:
you’d receive life’s full measure.
And he said with a smile,
I’m sure you'll understand!
So, with love in our lives,
we exchanged love that buys.
But your father was shrewd:
all my unanswered letters
drove me soon to conclude
things had worked for the better.
No, I could never forget.

The hour is getting late,
this place is closing down.
Come, yes come
I’ll walk you home
through the streets
dark and empty,
like in our foolish days
of kisses stolen nightly.
No, I could never forget.

A season was for us,
a season for our love
and we were not afraid
as autumn turned to winter.
As long as there’s youth,
it is springtime forever.
No, no I could never forget,
never forget.

Strange,
the warmth I feel
in these moments together.
We’ve recaptured the time
in the midst of our youth,
when two hearts were in rhyme
and were light as a feather.
But we both know the truth:
we must live for today.
So, I’ll ask,
if I may,
if you’d like me to stay?
If this time we can share
what the past was concealing,
if you’re lonely and care,
if you have the same feeling.
if, you’re remembering yet,
all those things
that I could never forget.